Una caperucita en Nueva York

“Most people want security in this world, not liberty”

-H.L. Mencken

Tengo poco de haber terminado de leer un cuento maravilloso, se llama: “Caperucita en Manhattan”, la autora es la española Carmen Martín Gaite.

Es un libro de esos que están escritos para niños, aunque sus letras nos hablen poderosamente a los adultos. O a los niños que viven dentro de nosotros. La historia habla de una pequeña de 10 años llamada Sara Allen quien vive en Brooklyn y siente una extraña una fascinación por la isla de Manhattan.

La isla de Manhattan. Sara quiere ir, y yo también.

Sara ama los libros, es una niña que posee la doble bendición-maldición de una viva inteligencia y una penetrante sensibilidad. Adora y se siente identificada con su abuela, una ex-cantante de Music Hall que vive con su gato en la añorada isla. Rebecca Little, que es como se llama la señora, es una mujer que siempre ha vivido a su aire, ha hecho en su vida lo que le ha venido en gana e incluso ha cometido la desfachatez de haber tenido varios maridos. Forma un vivo contraste con su hija Vivian, la madre de Sara. Vivian vive eternamente preocupada, aprisionada por sus miedos e inseguridades, perennemente extrañada -y medio aterrorizada- de su singular hija. En su gris existencia uno de sus únicos placeres consiste en preparar una exquisita tarta de fresas que cada semana le lleva a su madre en un canasto, es entonces cuando Sara se interna junto con su madre en las profundidades del metro rumbo a casa de Gloria Starr, que era el nombre artístico de su abuela.

El espíritu indomable de Sara se va desvelando poco a poco en las páginas de este relato. Cuando sus padres deben viajar a un funeral y la encargan a los vecinos, ella decide ir a Manhattan sola, y es ahí donde al borde mismo de la pubertad comienza a vivir su propia vida, conociendo el poder de sus decisiones, y donde conoce a una mágica, sabia, e insondable anciana indigente conocida como Miss Lunatic quien guarda un inquietante parecido con cierta estatua coronada que vigila la ciudad de Nueva York.

Ya no les contaré más o todo este post será un deplorable spoiler de la mejor historia que he leído en el año, Caperucita en Manhattan es un canto a la libertad y a no dejarnos ahogar por el miedo de abrazar la vida como la queremos.

Fuera tan difícil.

Sara se inventa palabras llamadas "farfanías". Una de ellas: "Miranfú" quiere decir que se avecina algo inesperado. Miranfú es como podría describirles el increíble final de este cuento. Nada de colorín colorado.

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