Esta costumbrita

Mirna necesita mucha tela para llevar a cabo una idea que le ronda su morada cabeza desde que vió algo que llevaba mucho tiempo olvidado flotando en el vapor de la Sala de Tintes. Su proveedor de tela, un viejito verde llamado Luis comete el terrible error de pregutarle para qué la quiere. Ella le cierra la boca a puntadas, pero esta vez decide dejarle bien hecho el remate. Para que nadie se entere que ella se trae algo entre manos. Acuarela y grafito sobre tela.

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