El Infinito Discurso

Mirna trabajó fervientemente. Por semanas enteras sus compañeras observaron calladamente cómo su vestido multicolor crecía y crecía cada vez que Mirna le añadía más y más tela. Y al teñir los nuevos retazos todos los tonos embonaban hipnóticamente. Nadie se atrevió a decirle nada. Recordaban muy bien el episodio de la nieve. Cuando Mirna por fin terminó y afanosamente desplegó su creación sobre la ciudad,  nunca supo que les estaba regalando el primer arcoiris en generaciones. Acuarela y grafito sobre tela.

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