Mirna de Ciglia y su secreto vestido interminable

En Silencio

Mirna decidió dejar su creación en los tejados, cortó su vestido aldededor de sus tobillos y bajó. Desde la calle el cielo era una miríada de cintas brillantes que ondulaban con la brisa. Se dió cuenta que estaría callada por un buen tiempo. Acuarela y grafito sobre tela.

El Infinito Discurso

Mirna trabajó fervientemente. Por semanas enteras sus compañeras observaron calladamente cómo su vestido multicolor crecía y crecía cada vez que Mirna le añadía más y más tela. Y al teñir los nuevos retazos todos los tonos embonaban hipnóticamente. Nadie se atrevió a decirle nada. Recordaban muy bien el episodio de la nieve. Cuando Mirna por fin terminó y afanosamente desplegó su creación sobre la ciudad,  nunca supo que les estaba regalando el primer arcoiris en generaciones. Acuarela y grafito sobre tela.

Instrumentos del Discurso

Mirna no necesita su lengua, con hilos y agujas es más elocuente que muchos de los más parlanchines habitantes de El Lado Equivocado de la Ciudad. Acuarela y grafito sobre tela.

Esta costumbrita

Mirna necesita mucha tela para llevar a cabo una idea que le ronda su morada cabeza desde que vió algo que llevaba mucho tiempo olvidado flotando en el vapor de la Sala de Tintes. Su proveedor de tela, un viejito verde llamado Luis comete el terrible error de pregutarle para qué la quiere. Ella le cierra la boca a puntadas, pero esta vez decide dejarle bien hecho el remate. Para que nadie se entere que ella se trae algo entre manos. Acuarela y grafito sobre tela.

Mirna Macaria

Mirna no es precisamente la mujer más generosa de la ciudad. Ama el helado de mamey y nunca comparte. Sus compañeras la miran con envidia, pero nadie se atreve a decirle nada. Hasta que la chica nueva, Nyx, le increpa su egoísmo. Mirna le cose la boca a puntadas inmediatamente, con una velocidad cegadora. Pero no le deja nudo, y más tarde, una llorosa Nyx se saca el hilo con un suave jalón. Acuarela y grafito sobre tela.

Mirna de Ciglia, nunca en silencio

No se sabe si Mirna es verdaderamente muda o si más bien nunca ha sentido la necesidad de hablar. Sus compañeras la consideran un enigma: fría, soberbia y endemoniadamente talentosa. Camina con la cabeza en alto, sus pasos largos resonando por todo el edificio. Haciendo un gesto de sus largas agujas puede darse a entender con absoluta austeridad. Su olfato es tan fino que distingue el olor de cada partícula de color, su tacto tan agudo que conoce los tonos pasando una mano por las telas con los ojos cerrados. Ama su trabajo. Nació para esto. Acuarela y grafito sobre tela.

El Barrio de Las Teñidoras de Telas

Al norte del Lado Equivocado de la Ciudad está el barrio de las teñidoras de telas; esta es una hermandad de puras mujeres que tienen en sus manos la única fuente de colores brillantes en toda la ciudad. Ellas pintan los ropajes de los habitantes y también son unas costureras maravillosas. La cabeza del gremio es Mirna de Ciglia, una mujer muda que sin embargo nunca está en silencio. Acuarela y grafito sobre tela.

Trazo del Plan Secreto

Mirna urde su gran plan en una hoja de papel. Está segura que la gente la escuchará. Acuarela y grafito sobre tela.